Aunque la superficie de una pieza fundida se limpia y endurece tras el granallado, habitualmente se requiere un procesamiento adicional para cumplir con los requisitos de la aplicación posterior (tales como la estética, la resistencia a la corrosión o la adherencia de la pintura). A continuación, se presentan los métodos comunes de tratamiento posterior al granallado:
I. Métodos comunes de tratamiento superficial posterior al granallado
Limpieza y secado
Después del granallado, pueden permanecer residuos en la superficie de la pieza, tales como polvo de granalla de acero y fragmentos de cascarilla. Estos deben eliminarse mediante aire comprimido o lavado con agua (según el material), seguido de un secado minucioso para prevenir la oxidación.
Tratamiento químico (p. ej., pasivación, fosfatado, conversión por cromatos)
Forma una película densa de conversión química sobre la superficie del hierro fundido, el acero fundido o las aleaciones de aluminio, con el fin de mejorar la resistencia a la corrosión y la adherencia de la pintura.
Por ejemplo: la conversión por cromatos puede generar una capa de película coloreada que cumple funciones tanto estéticas como anticorrosivas.
Tratamiento térmico (aplicable a piezas con requisitos exigentes)
Elimina las tensiones residuales generadas durante el proceso de granallado y estabiliza la estructura metalúrgica.
Para materiales especializados —como el acero con alto contenido de manganeso—, puede emplearse el temple en agua para preservar las propiedades austeníticas.
Acabado mecánico (p. ej., rectificado, pulido, arenado)
Si la rugosidad superficial tras el granallado se mantiene por debajo del estándar requerido, puede realizarse un arenado ligero o un rectificado para lograr un acabado superficial más uniforme.
El arenado (del tipo no endurecedor) se utiliza a menudo para ajustar el brillo superficial o para eliminar rebabas localizadas.
Recubrimiento protector (p. ej., electroforesis, recubrimiento por pulverización, impregnación)
Pulverización electrostática / Pintura electroforética: Forma una película de pintura uniforme, mejorando tanto la estética como la resistencia a la corrosión.
Tratamiento de impregnación: Para piezas fundidas a presión que presentan microporosidad, se utilizan resinas o selladores para rellenar los poros, mejorando así la estanqueidad a los gases.
II. Consideraciones importantes
Cómo evitar defectos de "desprendimiento" (peeling): Si una capa superficial delgada comienza a levantarse o desprenderse después del granallado, esto puede atribuirse a defectos de fundición (tales como juntas frías o burbujas de gas) o a parámetros de proceso inadecuados (p. ej., una velocidad de granalla excesiva o una duración del granallado prolongada). En tales casos, deben optimizarse los parámetros de granallado o bien mejorarse el propio proceso de fundición. Compatibilidad de materiales: Las diferentes aleaciones (p. ej., aleaciones de aluminio, magnesio y titanio) son sensibles a métodos de procesamiento específicos; por lo tanto, deben seleccionarse procesos compatibles (por ejemplo, debe evitarse el uso de medios de granallado que contengan hierro al tratar aleaciones de titanio).
Cumplimiento normativo y seguridad ambiental: Los tratamientos químicos (tales como el decapado ácido y el cromatado) deben ajustarse a las normativas ambientales; en consecuencia, ciertos procesos están siendo actualmente eliminados progresivamente y sustituidos.
III. Flujo de proceso recomendado (Aplicaciones típicas)
Granallado / Limpieza →
Soplado / Enjuague con agua →
Secado →
Seleccionar según los requisitos específicos:
Previo al pintado: Fosfatado o pasivado
Alta resistencia a la corrosión: Recubrimiento electroforético o pintura por aspersión
Requisitos de sellado: Tratamiento de impregnación



